Hoy pasó el cortejo de Sandro por la puerta de mi casa.
Mientras veíamos en la tele cómo la gente se iba acercando a la avenida y a otros puntos "estratégicos" para saludar, pensaba que probablemente esa cercanía que un fan puede tener hacia su ídolo no la hubiese conseguido estando vivo.
O quizás una persona como yo, que particularmente no lo escuché nunca, sentí que en otra circunstancia jamás lo hubiese visto tan de cerca.
Algo similar me había pasado cuando fui a Recoleta por la muerte de Alfonsín. Ahí también me había impresionado cómo en cierto punto la gente se olvida de la muerte y se acerca como si la persona pudiera escuchar, e inclusive ver, que están ahí para despedirse.
Hace 16 años
