sábado, 27 de junio de 2009

Qué ganas

De irme otra vez de viaje-.
Cada vez que escucho esta canción (To the End de Blur)me traslado mentalmente a ese hermoso día de sol en Londres (si eh..un día de sol) que me levanté, desayuné, agarré los mapas y me fui a caminar. Un placer levantarse a las 8 de la mañana con semejante día, en realidad tenía ganas de ir al Eye y para evitarme la cola interminable decidí ir temprano, antes de que abriera.
Siempre me alegré de tener la capacidad de orientarme rápido. No sólo al irme de viaje, sino también acá por la Ciudad. La clave está en mirar el mapa con anticipación, saber dónde está el subte... y fundamentalmente no tener ningún tipo de pudor de preguntar 50 veces si no encuentro la calle.
De esa manera, lejos de ser una tortura animarse a recorrer o a mínimamente tomar el subte, para mi era muy placentero. Así me ahorré mucho tiempo y pude recorrer a lo loco.





Londres es una ciudad inmensa, y quizás lo que aparentan ser unas 10 cuadras puede llegar a ser como media hora de caminata. Yo estaba cerca del Museo Británico, en un barrio dónde tenía a 1 cuadra y media la estación Russell Square, y también muy cerquita a Oxford Street, una calle de lo más espectacular que parece ser una pasarela las 24hs. Ahí están todos los negocios de ropa principalmente, y dónde se ven los estilos más variados y bizarros que se puedan imaginar.
La primer noche que llegamos a la ciudad me lancé para ese lado porque me acordaba cuando había ido de chiquita, del Marks & Spencer y otros negocios en los que comprabamos pulóveres muy baratos (bueno..en ese entonces teníamos el 1 a 1 todavía y era más barato que ahora). La ciudad me sorprendió porque no la recordaba con ese encanto de época y si se quiere también de barrio de casas bajas.
Quizás lo que más me había llamado la atención fue Picadilly Circus porque es un área bien céntrica, ahí habíamos comprado muchos cds y revistas de música a precios impensados (1 cd a 3 libras por ejemplo) y ediciones limitadas, que jamás iban a llegar acá. Esas tiendas no las volví a ver esta vez, ahí también llegaron las multinacionales y supongo que, como acá, estos negocios se habrán trasladado a las callecitas más alejadas.
Pero decía que me había sorprendido que fuese tan barrio, pero al mismo tiempo tan moderno. La combinación entre lo clásico y lo puramente estético de las tendencias modernas juveniles. Un barrio cortado por las luces de Oxford Street, la gente saliendo a borbotones de los negocios, la mezcla de etnias, ese aroma tan característico que tiene cada lugar. Las bandejas de camarones con salsa a 1 libra, la compra de la cena o el almuerzo antes de volver al hotel dónde siempre vas a encontrar una pava eléctrica y tazas con saquitos de té para apaciguar el frío.
La cultura inglesa que se encuentra en cada esquina, la señalización imposible de las calles y el acostumbrarse a cruzar al revés (eso fue muy problemático cuando volví a ciudades diestras, porque tenía que ponerme a pensar para qué lado mirar. Llega un punto en que uno pierde la costumbre, quedás en una especie de nebulosa sin cultura ni sentido común. Ni que decir a la hora de hablar...)





El día ese que me olvidé del cambio de guardia y me fui corriendo desde el Parlamento hasta el Palacio de Buckingham y me topé con los caballos, aunque me habían recomendado especialmente ver la orquesta. No hubo tiempo de ponerse a pensar, yo seguí corriendo como 10 minutos más, como una nena de 5 años, maravillada por todo lo que estaba viendo.

Otra tarde en el Tate Modern, la caminata interminable para cruzar el puente, haber estado caminando al borde de una autopista!!!! y saltando paredes para encontrar el camino. Recordar a muchas personas, sobre todo las que estaban caminando conmigo desde el pensamiento. Pensando mucho también, estuve casi un mes dando vueltas sola, todo parecía muchísimo más lejano. Todo.

To the End empezó a sonar mientras estaba recorriendo el negocio Top Shop. Me senté apoyada en una pared del negocio creyendo que estaba tocando el cielo con las manos. Un momento de suma felicidad que espero repetir prontamente.

Sin respuesta

En lo que va del año ya perdí 4 aros, y no hablo de pares. Después de andar dando vueltas todo el día, llega la noche, me toco la oreja y me falta un aro. Acaso será que mis orejas también caminan?

sábado, 20 de junio de 2009

Porque la regla está clara

"Siempre que se habla de poker se hace incentivando a cada uno de los jugadores o potenciales jugadores. Suelen haber muchas formas, estrategias de cómo, dónde, cuándo jugar. Todas explican cuando apostar más, cuando pasar, cuando apostarlo todo.
Por lo general son pocas las oportunidades que tenemos de escuchar consejos o sugerencias de cuándo retirarnos.
Ya sabemos que la retirada no es la parte más divertida del juego, ya que por definición la palabra implica que habremos dejado de jugar, y nosotros si hay algo que queremos ¡es jugar!.
Sin embargo, aprender a retirarse es tan o más importante que conocer los grandes secretos del poker. Pero esta es parte de la disciplina que debemos lograr si es que en verdad deseamos ser verdaderos jugadores de poker.
Además de retirarnos, a veces podemos optar por la opción de pasar. Pero no siempre es la mejor opción, ya que puede denotar cierta inseguridad. Por lo general lo mejor en estos casos suele ser ya sea retirarnos o apostar.
Con el tiempo irás aprendiendo que no todas las manos son dignas de ser jugadas. Hay manos que claramente nos dicen que es mejor retirarnos y esperar mejor suerte para la próxima. Como dijimos anteriormente, aprender a retirarse es una de las tareas más importantes para aprender en este juego, y además como dice el refrán “soldado que huye sirve para otra guerra" "

jueves, 11 de junio de 2009

jueves, 28 de mayo de 2009

Risas internas

Lo malo de viajar cargado en transportes públicos es que, por lo general, no alcanzan ni las manos ni el espacio para agarrar todo sin que se caiga (o te caigas vos para evitar que se rompa algo).
Cuestión que hará una semana tenía que llevar una malla metálica de 1mt por no sé cuánto. Este material tiene un lado que está como pegado/soldado, y en las puntas tiene los cortes desde dónde salen las puntas que se te incrustan. Lógicamente, la bolsa iba casi mordida por perro y yo toda raspada. Aún así, me las iba arreglando para mantener el rollito apoyado contra el piso mientras sostenía el otro extremo con las manos, y más tarde con las rodillas porque logré sentarme.
Era raro que el subte estuviera tan vacío. Entra un pasajero jóven (pero más viejo que yo), de 1,75 maso y se para enfrente de todo mi quilombo (entiéndase como metal, mochila, bolsa de carpeta..etc). Siendo honesta, el pibe me parecía lindo, entonces intentaba mantener el orden para no molestar.
El fin de la historia - y lo más gracioso- fue cuando cerré los ojos a modo de intentar hace una siestita hasta llegar. En un descuido de la bolsa, tuve tanta suerte que fue a parar a su entrepierna. No sé si AHÍ, sólo me acuerdo de haber mirado para adelante y ver el rollo de metal apoyado. Esbocé un "Uh..Disculpame", se me río, dijo algo como "Todo bien" y después miré de costado y sentí unas ganas tremendas de reirme a carcajadas pero tuve que aguantar.
Después me imaginaba qué habría pensado el pibe cuando sintió algo ahí. Si tienen la misma razón que nosotras cuando nos tocan el culo... No fue la gran cosa, pero gracias a eso me entretuve hasta llegar a Juramento.

martes, 28 de abril de 2009

Manifiesto

A mi fiel seguidor del blog que aclama nuevos posts, primero le digo gracias por manifestar el interés. Segundo le digo que yo sueño el día en que no tenga nada que hacer y pueda sentarme una hora a escribir y pensar en nada- También sueño con las entregas y supuestas correcciones que harían a mis trabajos, ya estoy totalmente pasada de rosca.
Es muy aburrida la vida de un cbcísta que estudia carreras de diseño o arquitectura. Básicamente, se pasan muchas horas sentada frente al tablero no sabiebndo claramente si tantas horas de lápiz realmente habrán sido fructíferas a la hora de la corrección. De todos modos, sí es cierto que te pone en contacto con la parte más creativa-. De pronto te ves haciendo cosas que jamás hubieras pensado que eras capaz de hacer.
Quizás eso sea lo más importante que tenga que decir por el momento.
Y también que mi cátedra de dibujo es lo mejor.

Un saludo para todos los que me conocen.

miércoles, 25 de marzo de 2009

Plenitud

Hay que aprovechar la temporada de cambios. Como volver de un viaje y decidir irse a vivir solo.